Friday, 12 February 2010

Orígenes de Roma

Roma pasó de ser un pequeño núcleo urbano a dominar la práctica totalidad del mundo conocido, desde Hispania hasta el Norte de África, limitado por el desierto, hasta el Tigris por el Este y hasta Britania por el Norte. Un Imperio de esta magnitud requiere poesía para que los hombres crean en él, una mitología propia, que no es la de los dioses a los que se reza, sino una mitología que ayude al sentimiento de pertenencia a algo mayor, algo originado por una fuerza mayor que el mundado día a día, predestinado a ser lo que es. Se decía que en el s.XX la palabra perdió su capacidad para crear utopías, en la época de Roma, un pueblo belicoso, expansionista e imperialista, que en mi opinión no conocía la lealtad ni la honradez, se forjó un origen mítico digno de héroes, comparable a ciclos como el Gilgamesh o el Ramayana.

La mayor parte de la historiografía de la época son textos griegos, que incluyen hechos históricos y legendarios, si es que algunos pueden aceptarse como históricos, lo cual algunos autores dudan. Podemos consultar las Antiguedades Romanas de Dionisio de Halicarnaso o la Historia de Tito Livio. No existen cuentas hechas por los romanos hasta el s.III a.C., los Anales. La Eneida, de Virgilo, nos muestra un origen mitológico de Roma, en el que el héroe, Eneas, tras huir de Troya, se convierte en antecesor de los romanos. Eneas ya aparece en la Iliada y no puede tomarse esta historia como más que un relato épico nacionalista en el que Roma se exaltaba, en un momento histórico en el que este sentimiento temblaba, por lo que un héroe que emprende un viaje por el bien de la patria, y no el personal, era idóneo. La historia de dos hermanos amamantados por una loba y que deciden fundar una ciudad tampoco puede tomarse mucho más en serio que El libro de la selva.

* * * * *

No comments:

Post a Comment